Dentro de dos semanas tendrá lugar en Madrid la Feria Internacional del Turismo, Fitur 2010. Ante todo, decir que algunas observaciones formuladas por muchos al término de la pasada edición fueron oídas por los organizadores del certamen: tarifas más económicas, un calendario más racional…
Bueno es reconocer los méritos de quien escucha, pero también debemos ahondar en temas que parecen capitales para la propia supervivencia del evento.
En primer lugar IFEMA debería plantearse qué pasa con en el sector MICE y ferial en sí : su futuro, hacia qué tipo de Ferias – de Turismo, de Joyas, de Automóviles – se quiere ir sino se quiere languidecer con el paso de los años .
La tendencia es reducir estas macroferias y especializarlas. Reduciendo costes de montaje y de tiempo: no tiene demasiado sentido para un empresario español el pagar los dos días de “stand” que se dedican al público. Recuérdese el año pasado: se vieron muchos – más de los deseados – mostradores vacíos el viernes por la tarde,con la consecuente mala imagen para FITUR en general.Pero es que la crisis aprieta para todos: dos noches de hotel con sus comidas de ahorro desaparecen de la cuenta de resultados si uno se va antes. Y eso influye, y mucho: bien lo saben los hoteleros de la capital, que ven cómo sus establecimientos ya no cuelgan el cartel de completo por FITUR.
Da igual la imagen corporativa: el negocio -si se ha hecho, que esa es otra- se suele hacer el miércoles por la tarde, mayormente los jueves y algunos los viernes por la mañana. El público es para muchos un gasto, no tiene interés alguno Quizás lo que debería poner IFEMA encima de la mesa es una feria mucho más corta – 4, quizás 3 días – con un envoltorio menos faraónico ( muchos pensamos que la feria se ofrece en un formato desproporcionado a los tiempos que corren ) y aún más dedicada al profesional.
Porque si resumimos qué es FITUR , hablamos de una feria donde hoy por hoy cada vez más se va a estar, ser visto, cruzar unas tarjetas de manera breve y poca cosa más. Siempre habrá quien haga negocio, obviamente. Pero esta es la inercia que lleva demasiado tiempo produciéndose.
La otra opción – dividir la feria en subsectores – quizás no sería nada descartable. De hecho sería la más racional: confluyen en FITUR muchas ferias dentro de la Feria propiamente dicha. Ferias que se diluyen dentro de esa gran inmensidad que es el Campo de la Naciones. Ya se han levantado voces preguntándose si lo más razonable no sería organizar para dichos encuentros sectoriales sus respectivos eventos feriales. Quizás no sería tan atractivo para el público en general una feria de Incentivos o de Turismo Rural, por poner dos ejemplos. Pero para los profesionales, – que es de lo que se trata – sí que quizás resultara más útil.
Lo que no debería hacer IFEMA bajo ningún concepto es querer competir con otras ferias del sector, léase la WTM de Londres o la ITB de Berlín. El “Citius, Altius, Fortius” puede traer graves consecuencias a la feria madrileña: cada certamen es un mundo y tiene unas premisas. No se puede competir con ello. Entender esto es básico para el futuro de FITUR. Quizás la clave esté en la especialización y en poder acoplarse a los momentos económicos actuales. O en espaciar su periodicidad y hacerla bianual: muchos salones lo han hecho y no ha pasado nada. Es más, han salido fortalecidos económicamente hablando, pues se genera mayor expectación del sector ante el evento.
No obstante puede que hoy en día haya poderosas razones para no cambiar ni el formato, ni el emplazamiento ni la duración de FITUR.
Pero puede que por esas poderosas razones dentro de relativamente poco no haya nada que cambiar, por la sencilla razón de que ya no se celebre. El caso del Salón de Informática de Madrid (más conocida por SIMO) aún colea en la propia IFEMA.
Mejor reaccionar a tiempo. Si no, el año que viene nos encontraremos una feria un año más grande, pero un año más vacía.
Es el turno de FITUR 2011. De pensarlo, desarrollarlo y ejecutarlo. Un año: tiempo más que suficiente como para adecuarlo satisfactoriamente – no ya FITUR, sino IFEMA entera – a los difíciles tiempos que nos ha tocado vivir.
Bernat Jofre i Bonet