He pasado unos días fuera de España, exactamente en la bella ciudad de Stuttgart: la ciudad de la Daimler-Benz acogió durante esta semana a diversos empresarios turísticos baleares. En la capital de Baden-Württemberg me vinieron a la cabeza algunas reflexiones sobre lo que está aconteciendo en mi país y en lo que vi allí:
Primera reflexión: el centro de la ciudad es peatonal. No hay coches, ni posibilidad de entrada a residentes. Grandes aparcamientos públicos esperan en las afueras. Nada de “metros” horadando el centro – sí en los barrios periféricos – en una ciudad de 610.000 habitantes , 23 distritos y 225km2 de superficie. Y los comerciantes de la zona, felices por las ventas que el forzado caminar del transeúnte provoca. Igual que en Mallorca, donde los comerciantes locales un poco más y cuelgan a la entonces alcaldesa por intentar peatonalizar ¡3 calles! de Palma bajo el pretexto de que “los clientes no podrían aparcar delante de la tienda”….
Segunda reflexión: aquí el transporte público es el rey. Una amplia red de tranvías, autobuses y taxis – todos Mercedes gracias a un convenio del Ayuntamiento con la marca de automóviles – surcan la ciudad. De hecho pocos embotellamientos tienes ocasión de presenciar. Incluso a primera hora de la mañana. El autobús y el tranvía, atestados. Al tener unas medidas muy humanas – como muchas capitales de provincias españolas – el mejor medio para recorrer sus calles no es otro que el humano: efectivamente la densidad de caminantes era muy grande si la comparábamos con la de Palma o Valencia, por decir algo.
Tercera reflexión: el otro gran transporte no es otro que la bicicleta. Daba gusto ver la cantidad de ciclistas ir y venir por las calles, en un carril expresamente diseñado para ellos. Uno imaginaba a la capital de la industria automovilística alemana ( aquí también tiene su sede Porsche ) gris y contaminada. Nada de eso: limpia, aseada y con un aire realmente sano. En el hotel me confirmaron que la peatonalización y puesta en escena de los carriles bici había tenido mucho que ver en ese cambio.
Cuarta reflexión: el cuidado que los alemanes dan a sus jardines públicos. Daba gusto pasear por SchlossPlatz: ni un papel en el suelo. Ese primor no venía dado por un ejército de operarios, sino por algo mucho más sencillo y eficaz: papeleras de madera – respetando el entorno y evitando el feo plástico – por todos lados evitaban una imagen de suciedad. ¿Tan difícil seria hacer lo mismo en nuestro país?
Quinta reflexión: una ciudad dinámica y en obras. Veíanse crecer nuevos rascacielos y hoteles en diversos lugares de la urbe. Lejos del centro, eso sí: hay una férrea política proteccionista sobre lo poco que quedó en pie tras los bombardeos de la IIa Guerra Mundial. De hecho se está llevando a cabo el proyecto “Stuttgart 21″: el soterramiento del nudo ferroviario de la Estación Central para hacer un parque de más de 100 hectáreas y – en teoría – nuevos edificios. Digo “en teoría” porque esta semana se decidía en referéndum la segunda parte del plan. Otra muestra de la fuerza de la cultura política alemana, bastante participativa y gustosa de sistemas de decisión más directos que los que tenemos en casa….
Sexta reflexión: una ciudad en silencio. Realmente, la diferencia entre pasear por el también peatonalizado centro de Barcelona y el centro de Stuttgart es relevante por la ausencia de decibelios de la segunda respecto a la primera. Sin gritos, sin mercaderes ilegales vendiendo a viva voz. Sin coches con la música bacalao a todo trapo y los cristales bajados. Pese a tener emigración sudamericana en la ciudad, por cierto: muchos colombianos y ecuatorianos son trabajadores en el sector del automóvil y servicios. Cuando hay respeto, se suele imponer.
Séptima reflexión: casi no hay mendicidad en las calles. Fue algo bastante comentado en el grupo de empresarios: una persona pidiendo. Algo muy diferente a lo que estamos acostumbrados por estos lares . Que cada uno/a saque sus consecuencias….
Reflexiones a vuela pie, sí. Quizás un poco sesgadas, también. Pero que hacen pensar sobre por dónde podemos estar yendo mal y por dónde no….
bernat.jofre@gmail.com

Una buena forma de iniciar este domingo ha sido la lectura de tus reflexiones desde Sttutgart que describes como una atractiva y slow ciudad: “una ciudad en silencio”
” la fuerza de la cultura política alemana, bastante participativa y gustosa de sistemas de decisión más directos que los que tenemos en casa…. “Siempre he afirmado y afirmaré que la base de todo desarrollo es la EDUCACIÖN y justo es lo que precisamos. Una educación permanente y en valores humanos de participación,solidaridad, responsabilidad,libertad y respeto !casi nada¡
Nunca es tarde,si nos lo proponemos. Saludos desde Valencia,una ciudad,la mía, que cada día me gusta más
Per: Paz Risueño Villanueva el 27 novembre 2011
a les 8:55 AM
Pues no están nada mal esas reflexiones, en clave de ciudad. Las compartiré en mi twitter
Un saludo
Per: Antoni el 27 novembre 2011
a les 9:17 AM
Entonces…. ¿Por qué esta gente feliz nos ve a nosotros como los felices y se gastan tanto dinero y repetidamente en desplazarse hasta nuestras ciudades?
Per: "The Fer" el 27 novembre 2011
a les 2:03 PM