Un Congreso político es uno de los momentos en que quien se sienta polític@ de verdad llega a sentir con más placer. No es la campaña, ni la noche electoral: es cuando llega el momento de rendir cuentas por la gestión realizada ante l@s tuy@s. O llegado el caso, esos días en que se puede llegar al poder y a la notoriedad.
Para un desconocedor/a de lo que se cuece, podría ser muy alentador escuchar a tod@s los implicad@s hablar del ejemplo que ha dado el Partido Socialista Francés y sus primarias. Pero muy sintomático que “sotto voce” casi tod@s digan aquello de que “Francia es diferente, ya se sabe”. Da la impresión de que muy poc@s líderes españoles quieren dar de verdad una voz realmente decisiva a sus bases. También exponen como argumento que el nivel intelectual de su militancia puede ser más bajo de lo deseado, – eso incluye también a los partidos conservadores – “y eso puede alterar la democracia interna”.
La verdad parece ser otra: se confía más en las viejas glorias disfrazad@s de modern@s ideólog@s que no en la voz del/la militante para imponer puntos de vista . Porque lo que parece es que se teme – y de qué manera – a ést@ últim@. Y claro, después pasa lo que pasa: que los partidos perdedores lloran en la noche electoral al constatar que su contrincante no ha ganado las elecciones, sino que son ellos los que las han perdido. “Ha sido la crisis”, se escudan. No se dan cuenta de que no es el hecho, sino su gestión lo que les ha llevado a la miseria. Los socialistas daneses saben mucho de ello: hace menos de seis meses pasó de triste partido opositor al Gobierno tras ganar contra pronóstico en las últimas legislativas acontecidas en el país escandinavo. No hablemos de España….
Es sobrecogedor ver a “renovadores” con más de 30 años de militancia y cargos orgánicos en estos momentos de crisis como la gran solución a los problemas de los partidos perdedores. Algun@s, ocupando cargos públicos gracias al “oficialismo” que dicen detestar. Verlos maniobrar en los pre-congresos ( que es cuando se deciden los congresos, cuando se definen alianzas y estrategias ) es un espectáculo digno de ver: yendo de aquí para allá, creando opinión y hablando siempre más fuerte que los demás. En una palabra, la conspiración en estado puro, tal como la entendía Nicola Maquiavelo en “El Príncipe”. Conste que no se está haciendo una radiografía de ningún partido español en concreto : los dos últimos congresos nacionales del Partido Popular tuvieron ese guión, como lo mismo ocurrió en el Partido Nacionalista Vasco hace tres años. Ver a Iñigo Urkullu proclamándose “renovador” tras lustros en la fontanería de Ajuria Enea era ciertamente chocante….
Quizás la población puede estar pidiendo un relevo generacional en la clase política que nada tenga que ver con simpátic@s abuel@s reciclad@s. Quizás lo que quiera ahora la población son polític@s gestores, más profesionales en sus planteamientos pero a su vez mucho más cercanos a la población en general que quien poco sale de los despachos partidistas o de los Parlamentos y/o Ayuntamientos.
No se dan cuenta que a pesar de que suene muy bien, ya no es tiempo de Elvis : los partidos deben darse cuenta que las cosas han cambiado en España, y de que en vez de organizar Congresos cerrados, lo ideal fuere abrirlos a la población en general, aunque se corriera el riesgo de no elaborar un ideario programático “puro”.
Porque si la sintonía renovadora la tiene que tocar una mala copia de Mick Jagger, pues quizás no se vaya al recital.
O visto el panorama, quizás el/la militante concienciad@ se quiera quedar escuchando a Beethoven que no arriesgarse a elegir un@ jovencit@ cantando canciones de los 60 y que le tiren plátanos en el próximo concierto ….
Muchas gracias.
